Estados Unidos completó la retirada de sus tropas de Irak, poniendo fin a una misión de 12 años centrada en combatir al Estado Islámico. La operación, que inició en 2003 con la invasión del país, se extendió hasta 2011, cuando Barack Obama ordenó la primera retirada. Sin embargo, las fuerzas norteamericanas regresaron en 2014 para participar en la coalición internacional contra el grupo yihadista.

La retirada final se realizó tras la conclusión de la misión internacional contra el Estado Islámico. Según informes, las últimas tropas estadounidenses dejaron el país, marcando el cierre de una intervención que incluyó tanto la derrota de Saddam Hussein como la lucha contra grupos terroristas.

La decisión de retirar las fuerzas norteamericanas se tomó tras la consolidación de la victoria contra el Estado Islámico, que había controlado grandes zonas del país. La operación fue liderada por Estados Unidos, pero contó con la participación de múltiples países aliados. La retirada representa un cambio en la política exterior de EE.UU. Que ha reducido su presencia militar en la región tras décadas de intervención.