EE.UU. Completó la retirada de todas sus tropas de Irak tras más de una década de operaciones contra el Estado Islámico. La decisión, anunciada por el Departamento de Defensa, marca el fin de la participación militar estadounidense en el país árabe. La misión, que comenzó en 2014, incluyó operaciones contra grupos terroristas y la estabilización de zonas conflictivas. La retirada se realizó en coordinación con las autoridades iraquíes, que han asumido la responsabilidad de mantener la seguridad en el territorio.
La operación se considera un hito en la historia militar de EE.UU. En Oriente Medio. Durante los años de intervención, las fuerzas estadounidenses participaron en numerosas batallas contra el Estado Islámico, apoyaron a las fuerzas locales y proporcionaron asistencia logística. La presencia militar estadounidense en Irak fue una de las más prolongadas fuera de los Estados Unidos. La retirada refleja una estrategia de reducción de la intervención directa en conflictos regionales.
La decisión de retirar las tropas se enmarca en una política de desescalada de la presencia militar estadounidense en el Medio Oriente. Aunque EE.UU. Mantiene una influencia diplomática y económica en la región, la presencia militar se ha reducido en los últimos años. La retirada de Irak sigue a la salida de tropas de Afganistán, que se completó en 2021. Esta tendencia refleja una reorientación estratégica hacia otros frentes, como el Indo-Pacífico, donde EE.UU. Ha incrementado su presencia.





























