La elección brasileña de este domingo vio la participación de múltiples miembros de la familia Bolsonaro, en un intento de mantener el control político del clan. Jair Bolsonaro, expresidente condenado a prisión, no pudo postularse, pero sus hijos, cuñados, hermanos y pareja intentaron influir en el resultado. Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente, se presentó como candidato a la presidencia, mientras que Michelle y Carlos Bolsonaro buscaron un escaño en el Senado. Otros cinco miembros de la familia compitieron por cargos legislativos en distintas regiones del país.

La victoria de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta, con un margen de pocos puntos sobre Luiz Inácio Lula da Silva, deja clara la posibilidad de una segunda ronda el 25 de octubre. Aunque Lula, líder de la izquierda, lidera las encuestas, el apoyo a Flávio sugiere que el legado político de Jair Bolsonaro persiste. La familia intenta mantener su influencia en el Congreso y en los estados, con candidatos en Brasilia, Río de Janeiro, Santa Catarina y São Paulo.

Este escenario refleja la estrategia familiar para mantener el poder, incluso tras la ausencia de Jair Bolsonaro de las urnas. La elección se ha convertido en un referendo no solo sobre las ideas políticas, sino también sobre la continuidad del legado del expresidente. La participación masiva de la familia en las papeletas resalta la importancia de la dinastía Bolsonaro en la política brasileña.