En la Asamblea General de las Naciones Unidas, líderes latinoamericanos presentaron visiones divergentes sobre el futuro de la región. El presidente chileno, Gabriel García, destacó el potencial de la inteligencia artificial para impulsar la economía, proyectando un crecimiento del 10% o 20% en el país. Durante su intervención, enfatizó la necesidad de que las Naciones Unidas lideren debates sobre tecnología, antes de que algoritmos determinen el curso del siglo.

Por su parte, la presidenta peruana, Keiko Fujimori, promovió una postura más conservadora, afirmando su adhesión al Escudo de las Américas y destacando su compromiso con el orden y la estabilidad. En su discurso, resaltó la importancia de políticas que refuercen los valores tradicionales y la seguridad, en un contexto de creciente polarización en la región.

Ambos líderes, aunque con enfoques distintos, coincidieron en la importancia de la acción colectiva en temas globales. Mientras el chileno apuesta por la innovación tecnológica, la peruana defiende una agenda más tradicional, reflejando las tensiones y diversidad ideológica en América Latina.