El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva anunció la prohibición de las apuestas deportivas y casinos online mediante una medida provisional, efectiva nueve días antes de las elecciones del 4 de octubre. Esta decisión, que bloqueará las plataformas el día 6, busca proteger a los más vulnerables, según Lula, quien las calificó como una "desgracia para los pobres".

La medida impacta directamente al fútbol brasileño, donde las casas de apuestas financian a varios clubes de primera división. Los usuarios tendrán hasta el 5 de octubre para retirar sus saldos, mientras que las plataformas quedan inhabilitadas. Esta acción se suma a las presiones internacionales, como las exigencias de Estados Unidos sobre la participación de "disidentes políticos" en los comicios, que el gobierno de Lula rechazó.

Aunque Lula defiende su decisión como una medida de protección social, la prohibición también refleja una estrategia electoral. El costo de vida elevado y la deuda familiar han reducido su apoyo, mientras Bolsonaro gana terreno. La campaña se desarrolla en un contexto de desafíos internos y externos, con encuestas que muestran un empate entre Lula y Flávio Bolsonaro.