Estados Unidos estaría implementando un sistema de expulsión migratoria que envía a terceros países a al menos 23.000 personas, según denuncias de expertos de Naciones Unidas. Este esquema, que involucra a más de 35 países, se ha convertido en una práctica sistemática, según las fuentes citadas. La operación, que se desarrolla en secreto, pone en riesgo la seguridad de los migrantes, quienes son trasladados sin garantías legales ni protección internacional.
La denuncia se produce en un contexto de creciente crítica internacional sobre las políticas migratorias de EE.UU. Aunque no se especifica el país receptor de los migrantes, el sistema se ha asociado con la expulsión forzada, lo que ha generado preocupación entre organizaciones de derechos humanos. La ONU ha llamado a investigar el caso, pero no se ha presentado aún una respuesta oficial por parte del gobierno estadounidense.
La situación ha generado debates sobre la legalidad y la ética de esta práctica, especialmente en un momento en que la migración sigue siendo un tema central en las relaciones internacionales. Mientras tanto, las autoridades estadounidenses no han confirmado ni negado las acusaciones, manteniendo una postura de silencio.





























