La ONU informó que efectivos israelíes demolieron una vivienda en el barrio de At Tur, en Jerusalén Este, desplazando a 69 personas en una sola operación. Según el organismo internacional, los ocupantes no pudieron recuperar sus pertenencias debido a la prohibición de acceder a las ruinas. La demolición, que registra la cifra más alta desde 2009, afectó a familias palestinas que habían vivido en la zona durante años.
La operación se llevó a cabo sin permitir a los residentes rescatar sus bienes, lo que generó una situación de vulnerabilidad. Las autoridades israelíes justificaron la demolición como parte de medidas de seguridad y control territorial. La ONU destacó la gravedad del desplazamiento y llamó a respetar los derechos de los habitantes locales.
Este caso se suma a una serie de acciones de demolición en Jerusalén Este, donde se han reportado múltiples desplazamientos de palestinos. La situación refleja la tensión persistente en la región, con el uso de medidas militares para reforzar el control en áreas consideradas estratégicas. La comunidad internacional sigue observando de cerca los efectos de estas acciones en la población local.

























