La presidenta del Senado, Paulina Núñez, calificó como “desafortunadas” las declaraciones del ministro de Seguridad, Martín Arrau, quien expresó durante una entrevista que “yo, por mí, no iría al Congreso”. La crítica de Núñez se produce en un contexto de tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo, donde el ministro había destacado que su cartera, si fuera una empresa, no aceptaría ciertas condiciones.
Aunque las palabras de Arrau fueron interpretadas como una crítica al funcionamiento del Congreso, la presidenta del Senado destacó la importancia de mantener la colaboración entre las instituciones. En paralelo, el gobierno sigue insistiendo en proyectos legislativos clave, como el de expulsiones, que enfrenta resistencia en el Senado.
Mientras tanto, el presidente del Senado, Miguel Torres, ha señalado la necesidad de estabilidad política en el nuevo modelo bicameral, aunque advierte sobre una “anemia legislativa” en el primer mes de funcionamiento. La situación refleja una dinámica compleja entre los poderes del Estado.
La tensión persiste, con el Ejecutivo buscando apoyo en el Legislativo para avanzar en su agenda, mientras el Senado mantiene una postura crítica hacia algunas propuestas gubernamentales.




























