El Senado aprobó en general un proyecto que permite realizar juicios orales sin la presencia del acusado. La iniciativa, presentada por el gobierno del Presidente José Antonio Kast, fue respaldada por 29 votos y rechazada por dos diputados, los frenteamplistas Diego Ibáñez y Beatriz Sánchez.

El proyecto busca simplificar el proceso judicial al permitir que el acusado no participe directamente en el juicio oral, lo que podría acelerar el proceso de resolución de casos. La medida ha generado debate entre distintos sectores, con críticas sobre la posibilidad de afectar los derechos del acusado.

Aunque el texto fue aprobado en general, la oposición de dos diputados refleja la división en el legislativo sobre la aplicación de esta normativa. El gobierno defiende la medida como una herramienta para mejorar la eficiencia del sistema judicial.

La implementación del proyecto dependerá de la aprobación final en el Congreso y de la regulación de los casos en los que se aplicará esta modalidad.