El Senado aprobó el último retoque a la reforma política, que obliga a los partidos a rechazar dictaduras extremas. A pesar de los esfuerzos por suavizar la norma, la Cámara Alta finalizó el debate con el acuerdo del texto. Los diputados UDI se opusieron en la Cámara Baja, mientras que tanto los comunistas como los republicanos también se mostraron contrarios. Sorprendentemente, algunos senadores, como Pedro Araya y Yasna Provoste, no respaldaron la norma. La reforma busca evitar el totalitarismo y establecer límites claros a los sistemas de gobierno. La aprobación marca un avance en la discusión sobre la estructura política del país. La iniciativa ahora se enfrentará a la votación final en la Cámara Baja.