Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales de Brasil en la segunda vuelta con el 51,79% de los votos. El senador Flávio Bolsonaro, candidato ultraderechista, anunció que no reconoce los resultados y que solicitará la anulación de los comicios. La victoria de Lula se confirmó oficialmente con el 100% de los votos contabilizados.

Bolsonaro afirmó que es "imposible reconocer las elecciones en esas condiciones". Su postura se basa en la polémica prórroga del horario de votación, que extendió el tiempo de sufragio en algunas regiones. Los partidarios de Bolsonaro argumentan que esta decisión generó irregularidades y afectó la legitimidad del proceso.

La impugnación formal de los resultados dependerá de la presentación de pruebas por parte de abogados de Bolsonaro. Las autoridades electorales evaluarán si hubo irregularidades en las mesas de votación o si la prórroga fue justificada. Mientras tanto, Lula, quien ya gobernó Brasil entre 2003 y 2011, se prepara para su cuarto mandato.

La victoria de Lula representa un vuelco electoral inédito en Brasil. La extrema derecha, representada por Bolsonaro, ha expresado su descontento con el resultado, afirmando que el proceso electoral fue empañado por la extensión del horario. Mientras tanto, líderes mundiales han felicitado a Lula y han llamado a trabajar por un comercio libre y abierto.