Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales brasileñas en la segunda vuelta, superando a Flávio Bolsonaro, hijo del presidente Jair Bolsonaro. El resultado, con una diferencia superior al 3,5%, representa una victoria histórica para el candidato del Partido de los Trabajadores. Lula, quien cumplirá 81 años este martes, se convierte en el presidente más longevo de la historia del país.

Flávio Bolsonaro, quien había liderado la carrera electoral en la primera ronda, cuestionó la prórroga de la votación y anunció que solicitará la anulación de la segunda vuelta. A pesar de su postura, el apoyo a Lula fue sólido, con una base electoral amplia y diversa. La victoria de Lula fue celebrada por líderes mundiales, incluyendo a España, la UE y otros gobiernos de izquierda en América Latina.

La elección marcó un cambio significativo en la política brasileña. Lula, quien fue encarcelado en 2018 por supuestos delitos de corrupción, fue reelecto tras una campaña que destacó su defensa de la soberanía nacional y la justicia social. Su retorno al poder ha generado expectativas sobre políticas públicas, reformas estructurales y la relación con el sector privado. La transición al nuevo mandato comenzará el 5 de enero de 2027.

La victoria de Lula también tuvo un impacto en los mercados financieros, con caídas en acciones de empresas como Telefónica y Santander en la bolsa española. La reelección de Lula representa un triunfo del progresismo en un contexto internacional de incertidumbre. Su mandato podría marcar una nueva era en la política brasileña, con un enfoque en la inclusión y la estabilidad económica.