El gobierno chileno evalúa la posibilidad de construir un cable submarino con China en la región de Magallanes, según declaraciones del embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd. Durante una reunión con funcionarios chilenos, Judd señaló que Estados Unidos está dispuesto a apoyar el proyecto si el gobierno chileno colabora en su implementación. El embajador destacó la importancia de la infraestructura digital para la conectividad global y la economía del país.

El canciller chileno, Francisco Pérez, respondió que el país no necesita "el apoyo de nadie" para defender su soberanía. En una nota oficial, el ministerio de Relaciones Exteriores expresó que Chile prioriza su independencia en asuntos estratégicos. Aunque no se descartó la posibilidad de una cooperación bilateral, se enfatizó que la decisión final dependerá de la evaluación interna del gobierno.

El proyecto de cable submarino, que aún no tiene fecha definida, busca mejorar la conectividad en la región austral del país. La iniciativa podría permitir una mayor integración digital con otros países de la zona, incluyendo Argentina y Uruguay. Sin embargo, la postura del gobierno chileno refleja una creciente preocupación por la seguridad nacional y la autonomía tecnológica.

Este tema ha generado debate en el sector público y privado. Algunos analistas consideran que la colaboración con China podría traer beneficios económicos, mientras que otros advierten sobre los riesgos de dependencia tecnológica. La situación refleja una tensión entre la apertura a la inversión extranjera y la defensa de la soberanía nacional. La decisión final aún no está clara, pero el gobierno chileno ha mantenido una postura firme en este asunto.