El gobierno de José Antonio Kast dejó de lado la política fiscal que incluía una perspectiva de género. Esta estrategia, introducida por el anterior gobierno de Gabriel Boric, exigía que todos los servicios identificaran programas que redujeran las brechas de género.

La administración anterior estableció que cada presupuesto público debía incorporar esta metodología, incluso con un sistema de etiquetado para evaluar el impacto de género. Sin embargo, el nuevo gobierno no continuó con esta práctica.

Esta decisión marca un cambio en la forma de elaborar los presupuestos públicos. El gobierno actual no incluyó el enfoque de género en su primer proyecto de gasto. Esto refleja una ruptura con las políticas anteriores, que priorizaban la equidad entre hombres y mujeres en la asignación de recursos.

El enfoque de género en el presupuesto era una herramienta para garantizar que las políticas públicas abordaran desigualdades. Con su abandono, el nuevo gobierno se aleja de esta estrategia. La decisión no ha sido explicada públicamente, lo que genera interrogantes sobre las prioridades del nuevo mandato.