El gobierno anunció una posible reducción de la tarifa automática (TAG) en autopistas con infraestructura más antigua. Esta medida, según fuentes oficiales, sería más viable en rutas con menos demanda y menor inversión reciente. La propuesta se basa en la idea de que las concesionarias no han realizado mejoras significativas en estos tramos, lo que justifica una revisión de los precios.
El ministerio de Transporte explicó que la decisión no implica un cambio generalizado, sino una evaluación por secciones. En autopistas donde las concesionarias han invertido en modernización, la reducción no se aplicaría. La medida, sin embargo, podría extenderse si las empresas demuestren mejoras en la calidad del servicio.
Esta propuesta surge tras meses de debate sobre el costo de los peajes en el país. El gobierno ha insistido en que el ajuste no afectará a las rutas con infraestructura moderna, donde la inversión ha sido constante. AVO, la organización que representa a las concesionarias, ha rechazado el enfoque del gobierno, argumentando que la reducción podría afectar su capacidad de inversión.
El tema ha generado controversia entre sectores económicos y usuarios. Mientras algunos usuarios apoyan la medida por su impacto en el costo de los viajes, otros temen que afecte la sostenibilidad de las obras en las rutas. El gobierno ha insistido en que la decisión se tomará en base a datos técnicos y no a presiones políticas.
























