La delegación presidencial rechazó la propuesta de jugar una revancha por la Copa Chile entre la Universidad de Chile y Everton, tras la interrupción del partido de ida. La decisión, tomada durante una reunión de la comisión de fútbol, establece que el partido de vuelta se jugará en un lugar distinto, sin incluir los siete minutos que se perdieron en el encuentro original. La Federación de Fútbol aún debe decidir si esos minutos se reintegrarán al cronómetro o no. Los hinchas de ambas escuadras, incluidos los de Everton, no podrán asistir al partido de vuelta, según la propuesta presentada. La situación genera expectativa entre los aficionados, quienes esperan una respuesta oficial de la Federación. La decisión gubernamental busca garantizar la continuidad del torneo sin alterar el calendario establecido.