Más de medio millón de personas participaron en 110 marchas en Francia, según el Ministerio del Interior. Las protestas derivaron en enfrentamientos violentos entre manifestantes y la policía. Se registraron saqueos en comercios y ataques a sedes oficiales. El Ayuntamiento de Limoges fue totalmente destruido por un incendio.
Más de 2.000 personas fueron detenidas durante los disturbios del sábado 17 de octubre. Macron advirtió que quienes intentaron desestabilizar el orden público rendirán cuentas. Reconoció que la violencia fue subestimada y responsabilizó a la extrema izquierda. En un mensaje en vivo, condenó los actos de violencia y vandalismo.
Las protestas, que incluyeron saqueos y destrucciones, han generado una respuesta firme del presidente. Macron señaló directamente a los responsables de los disturbios. La Agrupación Nacional acusó al líder de cobarde y perdido. Jordan Bardella criticó su discurso. El presidente insistió en que quienes han destruido deben pagar.
























