El ataque ucraniano contra una terminal petrolera en la región de Rostov ocurrió horas después del acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para aumentar el suministro de diésel. La ofensiva provocó incendios y daños a un puente ferroviario, según informes locales. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, criticó la decisión estadounidense como "injusta", mientras que Washington y Moscú acordaron mejorar el flujo de combustible.

La operación ucraniana se produce en un contexto de tensión entre Kiev y Washington, donde Trump ha criticado la gestión de Zelenski. El mandatario estadounidense acusó al líder ucraniano de no frenar los bombardeos contra instalaciones rusas, amenazando con cortar la inteligencia militar a Ucrania. En respuesta, Kiev desafió a Trump, afirmando que "quemaremos las refinerías" si se mantienen las hostilidades.

El acuerdo entre Trump y Putin busca aliviar la presión económica sobre Rusia, que enfrenta dificultades financieras. Sin embargo, la decisión ha sido vista por algunos como una concesión que podría debilitar las negociaciones para un alto el fuego en Ucrania. Mientras tanto, el conflicto continúa, con ambos bandos intercambiando acusaciones y amenazas.