Fitch Ratings ha mantenido la calificación de riesgo de Chile, reconociendo la sólida gobernanza del país y su historial de políticas macroeconómicas creíbles. En su análisis, la agencia destaca la estabilidad de la deuda pública, que se espera que termine el año bajo el 43% del PIB. Además, Fitch señala la importancia de la megareforma y la agenda prevista para el mercado laboral y de capitales.

La agencia destaca que la posición sólida del gobierno en el Congreso debería favorecer el impulso de estas reformas. Esto incluye medidas destinadas a mejorar la eficiencia del sistema laboral y atraer más inversión extranjera. Aunque no se han anunciado cambios en la calificación, el análisis sugiere que Chile mantiene un entorno económico favorable para el crecimiento y la inversión.

La estabilidad financiera y la continuidad en la implementación de políticas económicas son factores clave en la evaluación de Fitch. El país sigue siendo visto como un destino atractivo para inversiones, a pesar de los desafíos globales. La agencia espera que las reformas en curso contribuyan a la sostenibilidad económica a largo plazo.