La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha exigido una reforma urgente de la ONU, enfocándose especialmente en el Consejo de Seguridad, que considera obsoleto y desactualizado. En declaraciones recientes, Takaichi destacó que el sistema actual, establecido en 1945, no representa el orden mundial actual, y que su estructura refleja una "fatiga institucional". A pesar de esta crítica, la líder japonesa defendió la importancia de la ONU como organización internacional y aseguró que Japón continuará siendo parte activa de su funcionamiento.

Takaichi llamó a una adaptación del Consejo de Seguridad para que sea más representativo y efectivo en la gestión de crisis globales, como la situación en Ucrania, Oriente Próximo y la amenaza nuclear. Su postura refleja una creciente presión por modernizar las instituciones internacionales, en un contexto de crecimiento del poder político y económico del país asiático. La reforma, según Takaichi, sería clave para fortalecer el multilateralismo en un mundo más complejo y multipolar.