Lula da Silva, candidato presidencial de izquierda, votó en Sao Paulo y destacó la participación de sus seguidoras en las urnas. Durante su intervención, el mandatario cuestionó episodios de violencia durante la campaña electoral, pidiendo una jornada sin conflictos.
En tanto, su rival, Flavio Bolsonaro, hijo del ex-presidente Jair Bolsonaro, movilizó a sus seguidores en varias ciudades del país, incluyendo Rio de Janeiro y Belo Horizonte. Ambos candidatos han intensificado sus esfuerzos de campaña en las últimas horas, buscando ganar el apoyo de los votantes en un segundo turno que se prevé muy reñido.
La elección, programada para el 25 de octubre, representa una decisión crucial para el futuro político del Brasil. Lula, quien fue encarcelado en 2024 por supuestos delitos de corrupción, busca reafirmar su liderazgo tras su liberación. Por su parte, Bolsonaro, quien ha sido criticado por su postura conservadora y su manejo de la pandemia, intenta aprovechar la descontento con el actual gobierno.
La campaña ha estado marcada por una polarización intensa, con manifestaciones masivas en favor de ambos candidatos. La elección se realizará en un contexto de incertidumbre sobre el futuro del país, con expectativas altas sobre el resultado del segundo turno.




























