EE.UU. Completó el retiro de sus últimas tropas de Irak, concluyendo oficialmente la misión internacional contra el Estado Islámico. La operación, que duró 12 años, terminó el miércoles con la salida de las últimas unidades estadounidenses de la región. Esta acción marca el final de una presencia militar estadounidense en Irak que se inició tras la invasión de 2003.

La retirada se realizó tras más de 23 años de intervención estadounidense en el país, durante los cuales se gastaron más de 1,7 billones de dólares. La operación, denominada "Resolución Inherente", fue lanzada en 2014 con el objetivo de combatir al Estado Islámico. La misión incluyó operaciones combinadas con fuerzas de otros países, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

La decisión de retirar las tropas fue anunciada por el presidente Donald Trump, quien la calificó como "un gran día para Estados Unidos". Según fuentes oficiales, la presencia militar estadounidense en Irak se redujo gradualmente a lo largo de los años, con la última base cerrando su puerta el miércoles. Esta acción representa un cambio en la política exterior de EE.UU. Que busca reducir su involucramiento directo en conflictos regionales.

La retirada de las tropas ha generado reacciones en la región. Irán, que ha sido acusado de apoyar a grupos rebeldes en Irak, ha expresado preocupación por la posible vacilación de la seguridad en el país. Aunque EE.UU. No ha confirmado planes de mantener una presencia militar en el futuro, la situación en Irak sigue siendo compleja, con múltiples actores políticos y militares en juego.