El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, fue recibido con protestas durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Varios delegados internacionales abandonaron la sala antes de que comenzara su intervención, en señal de rechazo a las afirmaciones del líder israelí. La situación se intensificó con sonoros abucheos y la salida masiva de representantes de distintos países, según informes de medios locales.
Netanyahu justificó los bombardeos en Irán y minimizó la violencia en Cisjordania, lo que generó críticas internacionales. La delegación de Yemen también exigió que la seguridad del estrecho de Bab el Mandeb sea un esfuerzo conjunto, alertando sobre el papel de Irán y los hutíes en el conflicto. Mientras tanto, otros países condenaron los ataques de Irán y los rebeldes hutíes, exigiendo mantener abiertos los pasos estratégicos como Ormuz.
La tensión se agravó cuando Netanyahu acusó al alcalde de Nueva York de elogiar a criminales y ser amigo de Hamas, lo que fue visto como una provocación. La reacción de las delegaciones reflejó una división en la comunidad internacional, con algunos países apoyando las posturas de Israel y otros rechazando las acciones militares.
La situación sigue en análisis, con la ONU buscando una solución que respete la seguridad y la paz en la región.



























