La senadora Núñez fue obligada a abrir canales de diálogo en la Cámara de Diputados tras la resistencia transversal al proyecto que impulsaba junto al diputado Jorge Alessandri del UDI. Más de 70 diputados se opusieron al proyecto, lo que forzó a la parlamentaria a programar una reunión con el PDG, grupo que lidera la oposición. El proyecto, según las fuentes, busca ampliar las facultades del Ejecutivo, lo que ha generado debate en el Congreso.

La oposición en la Cámara de Diputados se ha manifestado en forma unánime, con más de 70 legisladores rechazando la iniciativa. Esta resistencia ha llevado a la senadora a buscar una solución mediante diálogos formales. El PDG, grupo que ha liderado la oposición, ha sido clave en la decisión de rechazar el proyecto. La situación refleja una tensión entre las cámaras del Congreso, con el Senado y la Cámara de Diputados mostrando posturas divergentes sobre la reforma propuesta.

La aprobación de las facultades al Ejecutivo ha sido cuestionada por organizaciones de transparencia, que exigen claridad sobre cuándo una modificación es complementaria o desnaturaliza la propuesta original. Esta demanda ha surgido tras la aprobación de dichas facultades, lo que ha generado debate sobre la legitimidad del proceso. La situación actual en el Congreso refleja una polarización entre las cámaras, con el Senado y la Cámara de Diputados mostrando diferencias en la interpretación de la reforma. La tensión persiste, con la necesidad de establecer reglas claras para evitar ambigüedades en el proceso legislativo.