Trump afirmó que los bombardeos recientes contra la isla iraní de Qeshm no constituyen una guerra, sino un “pequeño ataque” contra sistemas de defensa antiaérea. En declaraciones, el mandatario estadounidense indicó que las operaciones militares tuvieron como objetivo destruir instalaciones iraníes, las cuales habían sido construidas y finalizadas. “Vimos cómo las construían y una vez que terminaron, las atacamos”, dijo.

Según fuentes del gobierno estadounidense, los bombardeos se centraron en infraestructuras defensivas iraníes en la isla de Qeshm, ubicada en el Golfo Pérsico. Las autoridades estadounidenses no han confirmado el número exacto de objetivos atacados ni el alcance del daño causado. Sin embargo, se ha especulado que las operaciones podrían haber afectado sistemas de defensa antiaérea iraníes, lo que podría tener implicaciones en la tensión regional.

Estos bombardeos se producen en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos e Irán, tras una serie de incidentes en el Golfo Pérsico. En los últimos meses, se han reportado varios incidentes de confrontación naval y disparos de misiles entre las flotas estadounidense e iraní. Aunque Trump ha insistido en que los bombardeos contra Qeshm no marcan un cambio de enfoque en la política iraní, el gobierno iraní ha respondido con declaraciones de protesta y amenazas de represalias. La situación sigue siendo delicada, con la posibilidad de un escalamiento de la confrontación.