Trump afirmó que el gobierno cubano no durará más de dos años y medio y que su administración vigila la situación en la isla. El mandatario estadounidense volvió a calificar a Cuba como un "país fallido" y destacó la importancia de su estrategia hacia Venezuela. Esta declaración se da en un contexto de tensiones geopolíticas en la región.
Las elecciones de Estados Unidos en noviembre podrían alterar el equilibrio de poder en Washington, lo que afectaría la política exterior del país hacia Latinoamérica. Cuba y Venezuela son dos de los países donde un cambio en el Congreso podría tener consecuencias significativas. La presión sobre los gobiernos de la región podría aumentar si los republicanos pierden mayoría.
La situación en Cuba ha sido un tema recurrente en las declaraciones de Trump, quien ha criticado repetidamente la política del régimen castrista. Su visión de una posible transformación en la isla se enmarca en una estrategia más amplia que incluye a otros países del continente. Aunque no hay planes concretos, su postura refleja una postura confrontativa hacia los gobiernos no aliados. La campaña electoral estadounidense se acerca y la política exterior podría verse modificada según los resultados.



























