La delegación de Cuba abandonó la Asamblea General de las Naciones Unidas tras el discurso del presidente estadounidense Donald Trump, quien calificó al gobierno cubano como "un Estado fallido" y afirmó que "va a caer". Esta reacción marcó un momento de tensión durante la reunión, donde Trump también criticó la gestión del gobierno isleño. La salida de los delegados cubanos fue inmediata después de las declaraciones, reflejando la hostilidad que ha caracterizado las relaciones entre ambos países en los últimos años.
Mientras tanto, Trump también anunció una inversión militar de 1,5 billones de dólares durante su participación en la ONU. Durante su intervención, firmó un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia para aumentar la presencia militar en la isla. Esta decisión fue vista como parte de una estrategia más amplia para reforzar la presencia estadounidense en la región. Aunque la cuestión cubana fue el foco principal de su discurso, la política militar también fue un tema destacado en su participación.
En otro frente, Trump se reunió de manera informal con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en Nueva York, en un encuentro inédito entre Washington y Caracas. Esta reunión, que tuvo lugar al margen de la Asamblea General, fue vista como un gesto de acercamiento entre los dos países, a pesar de las tensiones históricas entre Estados Unidos y Venezuela.




























