Los resultados de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos han dejado a Donald Trump sin mayoría en el Congreso, lo que limita su capacidad para impulsar políticas sin resistencia institucional. Los demócratas han obtenido el control de ambas cámaras, lo que podría frenar las decisiones del presidente en temas clave como la política exterior, la migración y la economía.
La inflación, atribuida por casi dos tercios de los votantes a las políticas de Trump, ha sido un factor clave en su derrota. Los demócratas han ganado terreno en el Congreso y en varias gobernaciones, lo que refuerza su posición para oponerse a las reformas del presidente. Organizaciones analizan cómo una mayoría demócrata podría limitar la política migratoria de Trump, especialmente en un contexto de creciente presión en la frontera sur.
La derrota de Trump también ha generado una reacción en Irán, donde su canciller, Mohsen Rezaei, ha afirmado que el país logró una derrota estratégica en el estrecho de Ormuz y un revés político en Washington. Esta postura refleja una creciente oposición internacional a las políticas del presidente.
En el contexto interno, los republicanos han repartido culpas tras el desastre electoral, mientras que el mandato de Trump se ve debilitado. La situación ha elevado las preocupaciones en la UE sobre posibles movimientos externos de Estados Unidos, especialmente en Oriente Medio y la ayuda a Ucrania.
La victoria demócrata también refuerza la calificación crediticia de Estados Unidos, según Scope Ratings, al mejorar los controles institucionales. Sin embargo, la agencia advierte sobre los riesgos fiscales y las negociaciones presupuestarias que aún persisten.
























