Estados Unidos ha lanzado ataques contra la isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, según informes recientes. Las operaciones, según fuentes, han sido descritas como "puramente defensivas". La acción se produce durante las elecciones legislativas en Estados Unidos, lo que ha generado preocupación sobre una posible escalada de la tensión entre Washington y Teherán.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, ha afirmado que Irán ha ofrecido una respuesta firme y racional ante las tensiones bilaterales. Qalibaf sostiene que evitar una nueva guerra depende ahora de la decisión de Estados Unidos. Esta postura refleja la creciente inquietud en Irán sobre las acciones militares estadounidenses en la región.
Analistas como Andrés Gómez de la Torre señalan que Washington está llevando a cabo una "guerra administrada", alternando ofensivas y acciones defensivas. Esta estrategia, según el experto, se suma a la presión creciente de Israel por una nueva escalada militar en la zona. La operación en Qeshm, que fue mantenida en secreto, revela una tendencia hacia operaciones militares limitadas pero significativas contra objetivos iraníes.
La isla de Qeshm, ubicada en el estrecho de Ormuz, es un punto estratégico para el control del comercio marítimo en el Golfo Pérsico. La zona ha sido históricamente un punto de tensión entre Estados Unidos e Irán, especialmente tras la toma de rehenes en 1979 y las sanciones económicas impuestas a Irán. La reciente operación estadounidense refleja una continuidad en la tensión bilateral, aunque con un enfoque más discreto y controlado.

























