La policía francesa despliega más de 70 mil agentes en París para garantizar la seguridad durante una nueva jornada de protestas, programada para el sábado 24 de octubre. Las autoridades han reforzado la presencia policial tras los disturbios violentos del pasado fin de semana, cuando más de medio millón de personas se movilizaron en contra del encarecimiento de la vida y las demandas estudiantiles.
Las manifestaciones, organizadas por el movimiento de los "chalecos amarillos", se concentran principalmente en la plaza de la República y el nudo comercial de Les Halles, dos zonas afectadas por el vandalismo del 17 de octubre. Estas áreas permanecen bajo toque de queda para evitar nuevos incidentes. La policía ha implementado medidas de control en puntos clave de la capital, incluyendo la vigilancia de los centros de reunión y la limitación del acceso a ciertas zonas.
El movimiento de los "chalecos amarillos" se originó en 2018 como respuesta al aumento de impuestos sobre los combustibles. A lo largo de los años, se ha convertido en una voz crítica sobre el costo de vida y la desigualdad económica. Las protestas han evolucionado de marchas pacíficas a disturbios más violentos, lo que ha llevado a una respuesta policial cada vez más intensa. Esta nueva jornada de protestas representa una continuación de la tensión social que ha marcado el país en los últimos meses.




























