El partido Likud, liderado por el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, mantiene una ventaja en el recuento de votos, con cerca del 80% de los resultados escrutados, según informes de medios locales. Sin embargo, ninguno de los principales bloques políticos ha conseguido los 61 escaños necesarios para formar una mayoría parlamentaria. El Likud, con aproximadamente 27 escaños, sigue siendo el partido más votado, pero aún no alcanza la mayoría absoluta. Por su parte, el partido Yashar! Liderado por el exgeneral Gadi Eisenkot, ha perdido un escaño y se encuentra en 20, lo que refuerza la situación de bloqueo político.

Los partidos árabes, que cuentan con 19 escaños, se han posicionado como claves para la formación del nuevo gobierno. Algunos de ellos han mostrado interés en negociar acuerdos con partidos judíos para formar una coalición alternativa a Netanyahu. Aunque el líder árabe Yusef Jabarin ha expresado disposición a pactar con partidos judíos, la negociación aún no ha alcanzado un consenso definitivo. La situación podría prolongarse durante semanas, ya que el umbral electoral y las negociaciones entre partidos son factores determinantes para el futuro político de Israel.

La elección de Netanyahu, quien ha sido primer ministro durante más de once años, sigue siendo un tema de debate nacional. A pesar de su liderazgo en el recuento, su capacidad para formar un gobierno estable sigue en duda. La presión por una nueva coalición se intensifica, y la participación de los partidos árabes en este proceso podría marcar un cambio significativo en la política israelí. La elección de un nuevo gobierno podría tener implicaciones profundas en la estabilidad del país y en las relaciones regionales.