Brasil se prepara para elegir su próximo presidente este domingo en una jornada electoral que podría marcar un cambio en su política. Más de 158 millones de ciudadanos están llamados a las urnas para elegir presidente, gobernadores, senadores y diputados. El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva lidera las encuestas con un 45% de intención de voto, según el último sondeo Datafolha, mientras que su rival, el senador Flávio Bolsonaro, se sitúa en el 42%.
La elección se desarrolla en un contexto de polarización nacional. Lula, líder del Partido de los Trabajadores (PT), promueve una agenda de inversión estatal, reindustrialización y protección de la economía nacional. Por su parte, Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), propone una política de austeridad, reducción de la deuda pública y apertura al capital privado. Ambos candidatos llegan a la votación con una ventaja mínima, lo que podría llevar a una segunda ronda.
Este proceso electoral se enmarca en un contexto de tensiones políticas internas. La académica brasileña Monica Hirst ha señalado que las elecciones cierran un ciclo de convivencia del PT con el poder, y advierte sobre la posibilidad de un "proceso shakespeariano de manejo del poder" en caso de victoria de Bolsonaro. Mientras tanto, Estados Unidos ha mostrado interés en el resultado, con el presidente Donald Trump apoyando la victoria de Bolsonaro como parte de su estrategia geopolítica en América Latina.
La jornada electoral se desarrollará entre las 8:00 y las 17:00 hora local. La elección representa un momento crucial para Brasil, donde el voto decidirá no solo la dirección del país, sino también su futuro económico y social.




























