Lula da Silva mantiene una ligera ventaja sobre su rival Flávio Bolsonaro en la última encuesta realizada antes de las elecciones presidenciales brasileñas. Según el sondeo CNT/MDA, el actual presidente obtendría un 43,1% de los votos, mientras que Bolsonaro alcanzaría el 38%. La encuesta refleja un margen de apenas cinco puntos porcentuales entre ambos candidatos.
La campaña electoral se desarrolla en un contexto de polarización política en Brasil. Lula apuesta por mantener las reglas fiscales vigentes, fortalecer la inversión estatal y promover la reindustrialización nacional. Por su parte, Bolsonaro propone una severa austeridad, con recortes en ministerios y reducción de la deuda pública, además de una mayor apertura al capital privado. Ambos candidatos han concentrado sus esfuerzos en São Paulo, el estado más poblado del país.
Las elecciones se celebrarán el 4 de octubre de 2026. La carrera presidencial está marcada por un empate técnico entre Lula y Bolsonaro, según el último sondeo Datafolha. La campaña ha incluido movimientos religiosos, con Lula utilizando la figura de la Virgen de Aparecida para ganar apoyo en sectores tradicionalmente inclinados hacia la derecha. La tensión política sigue siendo alta, con una división entre los partidos y una población dividida entre los modelos económicos propuestos por los candidatos.




























