El partido entre Everton y Universidad de Chile, disputado en el Estadio Sausalito de Viña del Mar, fue suspendido tras graves incidentes durante la ida de los octavos de final de la Copa Chile. El conflicto surgió cuando el cuadro local pidió cerrar la llave, lo que generó una reacción de la entrenadora Cecilia Pérez. La situación se escaló rápidamente, obligando a los responsables del estadio a interrumpir el encuentro.
Según informes, los incidentes involucraron a jugadores y aficionados, lo que provocó una tensión elevada en el campo. Aunque no se reportaron heridos graves, la suspensión del partido dejó en claro los desafíos que enfrenta el fútbol chileno en cuanto a la gestión de conflictos durante los partidos. La Universidad de Chile, por su parte, continuará su participación en el torneo, mientras que Everton deberá resolver internamente las causas del incidente.
La Copa Chile sigue siendo uno de los torneos más importantes del país, y este episodio refleja la necesidad de mayor control en los estadios. Mientras se investiga la causa exacta de los incidentes, el partido se reprogramará en una fecha posterior.



























