El presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, criticó la conducción del gobierno y expresó su desacuerdo con la acusación contra Fernando Rabat. Afirmó que no comparte las diferencias con la declaración pública de sus socios, pero destacó que desde el gremialismo se busca generar instancias para hacer críticas en privado.
Ramírez señaló que votar a favor de la acusación sería contravenir una decisión presidencial. Además, mencionó que podría haber desmarques gremialistas en la Asamblea Constituyente. Aunque no descartó la posibilidad de una carta de acusación, insistió en que no se presentará debido a la necesidad de mantener canales de diálogo.
La situación refleja tensiones internas dentro del gremialismo, donde algunos sectores se muestran críticos con la gestión del gobierno. La postura de Ramírez resalta la importancia de mantener una comunicación directa entre líderes políticos y gremiales. La cuestión sigue siendo relevante en el contexto de las discusiones sobre la reforma constitucional y la participación de los gremios en el proceso.
























