El terremoto que sacudió Venezuela el 28 de enero podría haber causado más muertes de las oficialmente registradas, según un análisis del Servicio Geológico de Estados Unidos. La cifra oficial de fallecidos se mantiene en 13, pero expertos señalan que esta no refleja la realidad.

El sismo, de magnitud 5,6 en la escala de Richter, afectó principalmente la región de Mérida. Varios edificios colapsaron, incluyendo estructuras en el centro de la capital, Caracas. Según informes no oficiales, al menos 20 personas se encuentran desaparecidas.

El gobierno venezolano ha anunciado que el balance es de 13 muertos y 150 heridos. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos ha revisado los datos y ha señalado que la magnitud del sismo y la zona afectada sugieren un mayor número de víctimas.

Este tipo de sismos son comunes en la región, pero la infraestructura en mal estado y la falta de regulaciones en construcción han aumentado el riesgo de colapso. En los últimos años, Venezuela ha enfrentado múltiples desastres naturales, lo que ha generado preocupación sobre la preparación del país ante emergencias.

La situación ha generado críticas internas y externas, con llamados a una mejor gestión de los recursos y a una mayor transparencia en la información oficial. Mientras se espera una evaluación más detallada, la comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de la crisis.